PARIDAD EN GUERRA

PARIDAD EN GUERRA

POR: ALEJANDRA CERECEDO CONSTANTINO*

Muchas mujeres han luchado a lo largo de la historia contra las injusticias cometidas en los diversos ámbitos de la vida pública y privada; y en la búsqueda de esos derechos y libertades, se han enfrentado con fuertes obstáculos y limitantes. Han sido, tal como lo denomina Celia del Palacio, veracruzana y ganadora del premio Miroslava Breach de periodismo: “Adictas a la insurgencia” arriesgando su vida para defender causas en pro de los derechos humanos en todo el mundo.
Tal es el caso de las hermanas Mirabal, tres feministas dominicanas cuyo asesinato en 1960 dio origen al día internacional para la eliminación de la violencia contra las mujeres, mejor conocido como el Día Naranja; que busca movilizar a la opinión pública y a los gobiernos para emprender acciones concretas para fomentar la cultura de la no violencia.
La historia de México nos ha dado heroínas que han sido pieza clave para la consolidación de diversos movimientos. Mujeres que renunciaron a todo con tal de ver cumplidos sus ideales, que no quisieron esperar pasivamente ni ser sólo espectadoras, lucharon en los campos de batalla y fueron juzgadas duramente por su época.
Sin embargo, más allá de breves referencias, existen muy pocos testimonios sobre la participación de las mujeres en estos procesos, y su papel sigue sin alcanzar un pleno reconocimiento, tal como lo demuestra el nuevo logo del Gobierno de México, cuyo argumento principal es que los símbolos no tienen género y que las mujeres estarán presentes no en logo, sino en homenaje y reconocimiento a su obra.
Necesitamos recuperar la visibilidad de las mujeres y creer que nosotras también podemos cambiar la historia.
A nivel nacional se han establecido mecanismos como el Protocolo para Atender la Violencia Política Contra las Mujeres, que surge de la necesidad de contrarrestar los obstáculos que enfrentamos en el ejercicio de nuestros derechos político-electorales.
Sin embargo, persisten cuestiones que obstaculizan el ejercicio de estos derechos, en donde se ven reflejados actos de discriminación y uso de estereotipos que impiden el libre desarrollo y acceso de las mujeres al poder.
En el pasado Observatorio Judicial Electoral, la consejera Adriana Favela presentaba en Toluca, la Comisión Nacional de los Derechos Políticos de las Mujeres (CNDM) y junto con ella, algunos spots relativos a la campaña de la candidata a la gubernatura de Puebla, Martha Érika; mismos que señalaban que votar por ella, era reelegir a Moreno Valle, por lo que fueron multados por la Sala Superior del TEPJF.
De la misma forma, es importante también definir cuándo verdaderamente un acto constituye VPG, y cuándo se trata únicamente de calumnias o propaganda negra. Tal como señala el magistrado Alejandro Avante de la Sala Regional Toluca, “Lo peor que podemos hacer a la doctrina de violencia política de género es trivializarla, si se asume el criterio de que todo acto es VPG, lejos de favorecerla, la debilita y se suprime la trascendencia que tiene como institución jurídica.”
El sufragio femenino de 1953 permitió a algunas mujeres ocupar paulatinamente escaños en el poder Legislativo, pero fue hasta 1990 que las feministas pugnaron por las cuotas de género. El reto ahora, consiste en vencer los obstáculos para ejercer el poder de la misma manera.

*Ha sido premiada a nivel internacional por su desarrollo directivo y empresarial con un Master en Alta Dirección por la ORCODEE.

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